GAJO DE SOL
Tal vez
ya no esté acostumbrado
a esa tibieza cándida
que a escondidas
robaba instantes de vida.
Quizás una vez aún
haya dejado a un lado
un gajo de sol,
pensando a sucesiones
consecuencias
que nunca se realizaron.
Dejaré a un lado
ese movimiento de luz,
que no se pierda
más allá de las montañas,
donde la razón
no es habitual.
Sobrevives
débil
entre las pliegues de un pensamiento moribundo.
Andrea Mucciolo